Mis padres me animaron a probar cosas, mantener la curiosidad y escuchar a las personas. Crecí haciendo deporte, surfeando y tomando clases de guitarra. A los 15 años, inspirado por mi padre, empecé a correr y no he parado. A veces me propongo un reto algo atrevido, como correr una maratón. Creo en lo que aporta el deporte a nuestra vida y siempre me pregunto: ¿cuál será el siguiente reto?
Ese movimiento me ha llevado más allá del deporte. He vivido en cuatro continentes, descubriendo distintas costumbres, perspectivas y formas de vivir. Las personas son lo que más me interesa: qué las mueve, qué valoran y por qué una misma situación puede significar algo distinto para cada una. Cuanto más escucho, más conexiones encuentro entre personas, comunicación y negocio.
A menudo escucho lo que alguien me cuenta y busco una forma de darle sentido. A veces se convierte en una historia, una imagen o un guion. Otras veces se trata de comprender un reto de negocio: mirar los números, cuestionar un proceso o entender por qué una oferta no conecta. Me gusta moverme entre esas formas de pensar y convertir lo que observo en algo útil. La IA forma parte de esa exploración, en herramientas propias y proyectos con clientes. Me permite explorar más, mientras la dirección viene de entender qué importa y dónde poner la energía.
Para mí, la comunicación da vida a estas conexiones. Intento ser claro, directo y abierto, tanto en una conversación personal como trabajando con un negocio y su equipo. Entendernos facilita ver qué necesita atención, en qué podemos apoyarnos y cómo avanzar juntos.